lunes, agosto 17, 2009

Daniela Quiere Conquistar al Mundo Desde Soho

Por: Kelvin Morillo
Hola Amigos
Era domingo en la tarde cuando me disponía a salir del apartamento de uno de mis amigos en una de las zonas mas prestigiosas de la ciudad de New York, el exclusivo Soho, lugar que pareciera sacado de un cuento y ubicado estratégicamente en el Corazón de Manhattan para que ricos, artistas y “enganchados” se den vitrina en los carísimos y acogedores restaurantes, gimnasios, tiendas...y se “boten” pavoneando las marcas, mientras mas caras mejor, de accesorios y prendas que definen la persona y la sitúan dentro del afán cotidiano de lograr una imagen que proyecte poder, punta de lanza de la cultura estadounidense.

Compartía en un “get together” como le dicen los gringos a un pequeño encuentro cuyo objetivo no es más que comer, bailar y platicar cuantas cosas vengan a la mente. Es justo lo que un buen dominicano llama can, bochinche...y demás advocaciones.

Quien no ha tenido la oportunidad de vivir en esta zona no se imagina lo pesado que resulta, pues hay que mantener un estilo de vida a la altura de las circunstancias en todo momento, de lo contrario, el mismo medio te absorbe; es importante hacer lo que todos y tener, al menos, gustos parecidos. Allí no escuchas conversaciones que no sean: Tengo que irme de compras a Europa. Tengo que contratar un chef o asistente personal que me lleve mi agenda. Hoy utilizare mi Porsche, el descapotable por supuesto. Debo reamueblar mi casa. Hay que enviar a los niños de vacaciones a Francia”...Esas son de las cositas de las que no se puede prescindir si pretende residir aquí. Ya lo sabe.

Y es que no es fácil. Vea que se lo digo con certeza. Cuando por fin abandoné el “get together”, cosa que no quería; porque es muy bueno disfrutar de los placeres de la vida y sentirse por un momento que se dispone de todos los medios y recursos de un millonario. Justo así me siento cuando visito a Andrew, el americano que pareciera tener todos los cuartos del mundo y propietario del loft del cual le hablo.

Cuando por fin saldo del espacio, me quedo pensando en lo mucho que hay que hacer para ser parte de aquello; lo primero seria sacarse unos buenos millones en la mega o la lotto de aquí, trabajar como un “burro” o heredar una gran fortuna...Bueno, existen otras maneras que me reservo por respeto a mis lectores.

Mientras transito una de las calles del sector con destino al “train” que me llevará a casa, aprovecho para admirar la imponencia de algunas edificaciones, el criterio en el paisajismo y la lógica del planeamiento urbano, elementos claves en el concepto Soho. Eso es digno de admirar.

Sigo observando las tiendas. ¡Que vitrinas tan bien montadas!
El perfil de sus residentes. La verdad que hay mucha gente hermosa y con buen gusto. Y bien, sigo mi camino...Veo en una de las intercepciones mas concurridas a una joven alta y delgada como una “bara de bambú” poseedora de un cuerpazo que mucho llamaba la atención. Me sorprendo al tiempo de pensar que quizá se trataba de una de tantas chicas exhibicionistas que pululan en todo New York.

Sin embargo, tiene algo que la hace especial. La observo desde la acera del frente y percato que la chica es fea con “cojones”. Es una morenita no muy agraciada por la naturaleza e insiste en explayar una sonrisa y abordar cuanto “blanquito” le pasa por el lado. Ella parece estar entregada a la causa-Pienso-

Pero no conforme aun, decido cruzar la transitada vía para estar más cerca y saber qué hace. Espero que por mi colorcito lavadito y engañador se haga la simpática y me “monte” para satisfacer finalmente mi curiosidad de periodista ¿Que puedo hacer? Nada...son gajes del oficio.

Me acerco a la susodicha y nada pasa. Ella queriendo evadir ni me mira. Se concentra en otros. Distingo en ella una obsesión por cierto tipo de varón, parecería una estrategia. Es muy selectiva.

Bueno...como ella no está en mí, decido interrumpirla. ¡Hello! saludo. Ella por el contrario me dice: “’hola”’. Sorprendido le digo pensé era norteamericana por la forma en que se manejaba. “’No, soy dominicana”’, dice con voz súper chillona y una actitud arrolladora. Lo que le falta de belleza lo tiene de personalidad, pensé sin exteriorizar palabra alguna.

O sea que eres dominicana, comento. “’Sí y de Moca”’, responde.

No les voy a mentir, esta muchacha me dejo boquiabierto. La verdad que es atrevida, una flaca tan fea y privando en buena. Fue el primer pensamiento que produjo mi cerebro. Sin embargo, no me dejé contaminar de pensamientos subjetivos y le pregunté qué hacia en Soho.
“Soy modelo y busco una oportunidad”, me platicó.

Me contó además que vivía en la Provincia Espaillat con su abuela y un tío, quienes reunieron un dinerito para un “machete” y venir a los Estados Unidos a buscar una oportunidad. Según Daniela, así se llama la joven, sus parientes vendieron algunos electrodomésticos y se hicieron de préstamos para financiar el viaje que le traería a la urbe a conquistar el anhelado sueño de ser famosa y ayudar a su familia.

Ella, al igual que muchos inmigrantes, “pasan las de Caín”. Enfrentan un sistema que les excluye por razones idiomáticas y de cultura. No es fácil adaptarse a un lugar donde muchas veces hasta la familia te da la espalda. Esta es una lucha que por lo general se encara en soledad.

“Tengo dos años esperando una oportunidad. Estuve en Miami, Orlando y ahora aquí. Me dijeron que en esta ciudad me podrían descubrir y convertirme en una modelo de renombre mundial. De hecho, ya hay muchas dominicanas exitosas. Espero convertirme en una de ellas”, adujo con seguridad.

Escuchar a esta joven me rompió el corazón porque sé lo difícil que es este medio y más aún cuando se está ilegal, como es su caso. Es casi imposible conseguir buenas cosas tomando en cuenta que para todo piden el número de seguro social. Sin esto no hay vida, literalmente no se es gente; esto es como tu identidad, si no lo tienes no existes. Con esto lo digo todo.

Me dice que ha pasado hambre ya que, al trabajar como empleada doméstica, el salario a penas le da para honrar su compromiso de habitación y mal comer. También me confió que tiene en New York mucha gente, incluyendo familiares, pero que al enterarse estaba en el área le dieron la espalda. Solo una amiga de la abuela le acogió mientras conseguía empleo. Luego de ahí se la tuvo que “bandear “sola.

Este es el retrato de los inmigrantes y los incluyo a todos porque la gran mayoría atraviesa por esta situación. Así es la historia. Detrás de cada individuo existe una serie de acontecimientos que les marcan para el resto de su vida y le surcan los caminos del éxito o fracaso.

Le recomiendo que antes de exhibirse de esa manera trate de legalizar su “’status”” y le explico el riesgo que toma. Una deportación empañará su posibilidad de triunfar y probablemente retrasará su sueño.

“Pero es que no tengo cómo hacerlo. Sólo espero que alguna agencia me contrate y me provea de los papeles necesarios para vivir aquí como Dios manda”, expresó con marcado positivismo y una alegría que dibujaba en su rostro.

Daniela asegura que seguirá intentando. Las dificultades no le impedirán triunfar en una tierra extraña y demostrar que se puede luchar por lo que se quiere, sin perder la dignidad.

Emocionado, la felicito por pensar de esta manera. Le aconsejo además, que al lograr sus metas, no se olvide de agradecer a Dios porque él nunca abandona a sus hijos en dificultades. No importa que tan duras sean, siempre estará ahí para aliviar su carga.

Siendo honesto amigos y amigas, terminé admirando a esta muchacha. Me olvidé de lo fea que era y me concentré en sus valores y fuerza de voluntad. Le desee que la vida responda a tanto sacrificio y entrega a esta lucha que para muchos ya esta perdida.

Luego de esto me despedí, anhelando volverme a encontrar, en otra de mis andanzas, con historias de supervivencia y éxito personal, de manera que podamos seguir apreciando que tan dulce y amarga podría ser la tan anhelada manzana.

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